LA CONFERENCIA (II)

Para comprender el escenario del que he hablado, hagamos un esfuerzo y subamos todos al castillo para contemplar el paisaje de ese 1893. Cierren los ojos. El castillo o casa-cuadra como también se le llama, está detrás de nosotros. No tiene todavía las almenas y algunos cuerpos que se le añadirán, tampoco la vistosa muralla exterior. Hay paredes del edificio, las que dan a la parte de El Llopart (el actual barrio de Vista Alegre),  que se han caído, así como parte de la muralla que lo rodeaba. Todavía, aunque por poco tiempo, pertenece a los Sanmartí, marqueses de Barberá y la Manresana, pues en 1897 se lo venderá, junto con los terrenos de la baronía de Eramprunyà, a Manuel Girona por la cantidad de 90.000 pesetas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Miren ahora hacia el pueblo. Imagínense que hay pocas casas, la mayoría masías muy dispersas junto a torreones de defensa donde viven agricultores y jornaleros (constituyen un 75 por ciento del censo electoral). Son como los que todavía se conservan en la calle Arcadio Balaguer, y forman un pequeño núcleo, el llamado Poble Vell con su plaza Mayor. Por cierto, que a un paso de esa plaza están el ayuntamiento y la escuela. Desde aquí se ve la vía del tren y la carretera que viene de Gavá, la actual avenida Constitución, con los árboles que dan algo de sombra a los carreteros.

 

Hace diez años que se construyó la estación, pero en la práctica eso no ha significado grandes cambios. En esa zona, por ejemplo, todavía no hay calles ni tampoco la iglesia y sí muchos campos cultivados con rieras que de cuando en cuando se desbordan y, en la parte de Can Roca y El Llopart, algarrobos, árboles frutales y campos de secano. Ya no hay vides por culpa de la plaga de la filoxera. En cambio, las fajas de tierra cuadradas donde se cultivan productos de regadío como tomates y sandías, se hallan más allá de la vía, en el Camí Ral de València, y hay muchas zonas pantanosas, supongo que como las que se han recuperado por la zona de la Universidad.

Hay un comercio en la carretera y cerca de la estación, claro está, pero sorprendentemente, no hay ni una sola fábrica a excepción de la goma que se produce en lo que después sería la Casa de la Cultura. No habrá ninguna industria moderna hasta 1929, que es cuando se instala la Rocalla. En la playa se pesca, sí, pero es una actividad estacional y muchos pescadores proceden de Valencia.

 

¿Era Castelldefels el pueblo más pobre y abandonado de la provincia? Posiblemente, pues  en menos de un siglo había perdido más de la mitad de la población (576 habitantes en 1787 por 242 en 1890) debido a tres enfermedades que producían casi las 3/4 partes de las muertes, la pulmonía, la bronquitis y, muy especialmente, el paludismo, que era lo que en aquellos momentos le daba triste fama ("el poble de les febres"). La altísima mortalidad infantil, las enfermedades y las malas condiciones de vida explicarían que muy pocas personas superasen los 70 años. Otro descubrimiento que me impactó fue saber la importancia que tenía la inmigración, pues un buen porcentaje de la población (62%) no había nacido en la localidad. Como hoy, poco más o menos.

 

 

 

 

 

Hemos hablado del castillo, pero a su lado también está la iglesia y la casa rectoral donde los curas malviven y se quejan de su mala fortuna. Como los maestros y maestras destinados, odian el pueblo y las fiebres que los consumen y protestan ante el obispado. Venir aquí es un castigo o se tiene por un castigo.

 

Uno de ellos, Jacinto Orta Berenguer, que lleva poco tiempo en el cargo, es descubierto muerto por un monaguillo que sube por un camino hasta la iglesia el sábado 26 de Agosto de 1893. Tras dar la voz de alarma, un grupo de somatenes encabezado por Francisco Viñas se dirige al lugar de los hechos y halla, primero, el cuerpo desangrado del sacerdote con 27 puñaladas, y poco después el de su sobrina, Rita Bosch, de veintiún años. Está aún con vida y presenta una herida de escopeta y varias más de arma blanca, pero al ser interrogada solo dice que el autor había sido un joven al que no conocía. Instantes después dio el último suspiro.

https://www.jorgenavarroperez.com/           ESCRITOR HISTORIADOR PROFESOR FOTÓGRAFO               © 2018 Jorge Navarro Pérez